El Punk y la difusión de las ideas de Bakunin

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A raíz de la muerte del dictador Franco, tras más de 35 años de dictadura, al cual le sucede Carrero Blanco, que será ejecutado en una operación espectacular denominada “Operación Ogro” y que el pueblo aplaudió y celebró por todo lo alto, incluid*s l*s más demócratas pacifistas, llega la “nueva democracia”. Aún se tardará en que lleguen elecciones y de momento ponen a Adolfo Suárez al mando.

La CNT (Confederación Nacional del Trabajo), el sindicato anarcosindicalista que aglutina mayoritariamente al movimiento anarquista en la península, continúa su labor clandestinamente, y en septiembre de 1976 forma su primer Comité Nacional de su
relanzamiento. El mismo mes en el cual los Sex Pistols, recién salidos de la adolescencia y cuyo cantante para esa época parecía sacado de un cubo de la basura, y sin haber aún editado nada, actúan en la televisión británica en el programa “So It Goes” cantando «Anarchy in the UK», toda una declaración de intenciones para una sociedad adormecida, estancada, aburrida y gris. Nada más terminar su actuación, el presentador bromea con la audiencia declarando: “A Bakunin le habría encantado”. Ese mismo año nace el grupo punk anarco-feminsita Poison Girls de la mano de Vi Subversa, madre de dos criaturas, con 40 años y cuerpo no normativo. Las reglas ya estaban claras: no había reglas.

Solo unos meses después, en 1977, el año de las primeras elecciones de la “nueva democracia” eclosionaría el Punk a nivel mundial. Ese mismo año serán reeditadas después de más de 40 años las Obras Completas de Mijail Bakunin, tanto en la editorial “Júcar” como en la editorial “La Piqueta”, pero solo saldrán los 5 primeros tomos de la anterior edición de 1936 de la editorial “Tierra y Libertad”, la cual se compone de 6 tomos, que fueron interrumpidos tras el triunfo del fascismo. Ese mismo año nace CRASS, grupo que capitaneará la vertiente más activista del punk.

Como algo escandaloso, obsceno, de mal gusto y otros epítetos de dudosa moralidad, el punk empieza a aparecer en los periódicos y en la televisión. Las altas esferas de la nueva política parlamentaria junto a una gran parte de la sociedad, ya contenta con las migajas que se les proporciona, sentencian a l*s punks de despojos sociales. L*s punks no se dejan amedrentar y doblan la apuesta: lemas del estilo “Ni dios, ni patria, ni rey” junto a ‘A’ circuladas empiezan a aparecer en las chupas de l*s punks, primero vaqueras y más tarde de cuero.

Debido a las décadas de dictadura sufridas y todo lo que conlleva esta desgracia (asesinatos, fosas comunes, miedo, represión, hambre…), al finalizar esta hay un choque frontal, social y culturalmente, entre quienes tienen en ese mismo momento 15 años o menos, y quienes pasaron su juventud bajo la bota de Franco. La inmensa mayoría de esta quinta de mocos*s ha crecido con las “necesidades básicas” cubiertas (comida y techo), careciendo de casi todo lo demás, pero sobre todo carecen de lo más importante: del miedo.

A ls compañer*s mayores, la mayoría sindicalistas anarquistas, y a otr*s combatientes de la clandestinidad franquista, les costó un poco aceptar el cambio de los Ateneos Libertarios por las Casas Okupadas, los conciertos de cantaur*s por el “ruido” de la música punk, del baile de salón al pogo desenfrenado, de vestir “elegantemente” a las pintas “andrajosas”, de ir a la peluquería y la raya a un lado a las crestas y pelos de colores, de depilarse “adecuadamente” a no depilarse en absoluto. A l*s padres y madres les costó mucho más aceptarlo, debido a que desconocían la labor positiva de sus hij*s luchando por un mundo más justo, por creer lo que decía la prensa, y sobre todo a una moral cristiana aún imperante y sacrosanta en los días del caudillo de “Dios, patria, familia”. Mientras que a algun*s les llegó el Punk de la manera más peculiar; uno de los encausados por el Caso Scala salió de la celda del talego al patio y se encontró a un tío con una cresta y ropa de “pordiosero”, y fue así como se enteró de la aparición del Punk y de que había llegado a su ciudad.

La juventud quiere, exige y pelea por un mundo nuevo y lo quiere “aquí y ahora”: empiezan, junto a otr*s descarriads las okupaciones de locales abandonados desde hace años sin uso ni utilidad ninguna. Se crean los primeros Centros Sociales Okupados Autogestionados. Ls punks junto a otros “despojos”: estudiantes, feministas, antimilitaristas, bolleras, maricas, ecologistas, veg(etari)ans… que a su vez algun*s o much*s de ell*s, pues la cresta no hace al punk sino la actitud, son l*s mism*s punks, se mueven por los mismos ambientes de lucha en la calle, en la enseñanza, en los juicios… en las plazas, en los parques, en los tugurios y en las actividades y ocio de las casas okupadas.

De la necesidad de expresar unas ideas emancipadores, de difundir las actividades de dichas luchas o de las propias okupas y colectivos, empiezan a aparecer, antes incluso que los primeros Centros Sociales, los fanzines, la herramienta por excelencia del DIY (Do It Yourself – Halo Tu Mism*), condimento indispensable del Punk. Una ingente cantidad de individualidades punks diseminadas por toda la geografía editan cientos de fanzines, la mayoría musicales, donde se puede ver al lado de una entrevista a un grupo de música punk un extracto o una frase de Mijaíl Bakunin. En otra cantidad nada despreciable de fanzines anarquistas que editan, al no ser estrictamente musicales, es mucho más profusa la difusión de las ideas de Bakunin dentro de sus páginas.

Había unas ansias arrolladoras de gritar que no se quería una cadena más larga y de oro, que no se quería la misma mierda que estaban obligad*s a comer nuestr*s padres y madres para sacar a sus hij*s adelante. Una gran bola de nieve, y muchas veces de fuego, empezó a recorrer el estado defendiendo unas ideas antirracistas, antifascistas, antisexistas, antipatriarcales, antihomófobas, anticarcelarias, antiespecistas, antirepresivas… Mucho anti y mucha rabia y asco se desprendía en los primeros fanzines editados en la Península Ibérica. El Punk no inventó el Fanzine, pero sí contribuyó a una verdadera explosión de creatividad sin límites plasmada en miles de páginas elaboradas con mucho mimo, cariño y mala hostia.

A partir de mediados de los ‘80 hasta finales de los 90, el punk ya es mayoritario entre la juventud rebelde y combativa. Irrumpe con fuerza la Insumisión al ejército que arrastra a miles de jóvenes a las movilizaciones callejeras, y crece enormemente el auge de los grupúsculos nazis. La fuerza de la escena punk junto al movimiento antifascista en general puede observarse en las plazas y parques de las pequeñas y grandes ciudades, defendidas con puños y dientes, como las mismas calles, de las cacerías nazis.

Debido a la juventud inconsciente y en plena formación de unas ideas sólidas vas cogiendo algo de aquí, algo de allá… y te encuentras frases y las apuntas, las memorizas, las compartes… y en un fanzine lees: “El patriarcado es un mal sobre todo histórico, pero, por desgracia, muy fuerte en el pueblo, en contra del cual tenemos que luchar con todas nuestras fuerzas” y dices, ostia tú, esta está mazo guapa ¿de quién es? y pone: Mijaíl Bakunin. Mmmm, mola este tío, me la apunto. Y otro día lees otra frase: “Cualquier estado, por liberal que se diga, incluso constituido como república, es necesariamente opresor, explotador de las masas populares y laboriosas en provecho de una clase privilegiada. Necesita naturalmente una fuerza armada permanente para contener a esas masas”, a ver de quién es…, y sale una foto casi gris de la fotocopia de un barbudo y abajo pone ‘Bakunin’. Y así vas juntando frases cortas y contundentes para una juventud ansiosa de rebelión, y nota a nota, año tras año, el tal Bakunin este te empieza a caer genial.

Ya que el Punk no es solo un estilo musical, y en una época donde la contra-información y la acción directa son armas básicas de la resistencia antiautoritaria, y ante las ganas de subvertir el estado actual de las cosas, empiezan a aparecer los ‘libelos’, pequeños textos en formato fanzine de temática contestataria de lo más variada. Textos propios y en su inmensa mayoría de autor*s de otras épocas, “fusilados” indiscriminadamente y con alevosía de los pocos libros anarquistas editados en esos años, o de libros de otras décadas fotocopiados de los que se disponían en las bibliotecas públicas. Una auténtica avalancha de publicaciones inundó las calles de pueblos y ciudades. En esas páginas se vomita todo ese odio acumulado en la escuela, en la familia, en el trabajo, en la sociedad… y se plasma todo ese amor y solidaridad hacia un mundo sin clases, sin dirigentes ni dirigid*s, sin fascismo, sin racismo, sin patriarcado, sin sexismo, sin cárceles, sin homofobia, sin especismo, sin ejércitos, sin policía… sin todas esas mierdas.

Incluso a l*s pres*s más combativ*s, los fanzines realizados por ls punks o los libelos editados por ells enviados adentro de las cárceles para matar el tedio del presidio, o porque directamente piden material insurreccional para leer, hacen que much*s de ell*s conozcan y abracen el anarquismo gracias a leer textos de Bakunin y otr*s, como recordaría Xosé Tarrío en uno de sus escritos. Y por estas cosas acabas leyendo los tomos de las Obras Completas, los cuales entiendes bastante bien, incluso mejor que otr*s autor*s más contemporáne*s o de textos de colectivos de tu cercanía.

Entonces te das cuenta que son del ‘77, e incluso a una colega punk le dicen con el tomo 3 en la mano y los sellos de la biblioteca de su barrio, que ese libro no es de allí, que no les pertenece. Les repite que mire los sellos, que son de esa biblioteca que lo quiere devolver, y flipando le siguen diciendo que no es de allí, que se lo lleve. Censura pura y dura. Y comentáis… Molaría reeditarlas algún día…, no puede ser que solo estén del año 77 y que en las bibliotecas pase esto, ¿cómo las va a conseguir entonces la gente? Pero la vida va muy deprisa y a esa edad hay miles de cosas por hacer…

En los 2000 el punk como estilo musical ya no es tan masivo como en las décadas anteriores, la moda de las “pintas alternativas” se difumina por otros recovecos. Pero l*s punks activ*s y comprometid*s son si cabe más numeros*s. El Feminismo y la Liberación Animal, dos mal llamadas “sub luchas” por much*s compañer*s se desbordan como un torrente en el movimiento contestatario y anarquista. En esta década, las distris llevadas por punks o por colectivos donde la mayoría son punks, se multiplican como setas. Decenas y decenas de mesas con fanzines, libelos y otros enseres de la cultura punk se ven diseminadas por todo el territorio, incluso en numerosos pueblos alejados de la mano de dios. Y entre toda esa literatura para cambiar el mundo (o destruirlo para crear uno mejor), se encuentra, como no podía ser de otra manera, nuestro colega Mijail.

Y nombramos todo el rato a Bakunin porque en este momento toca hablar de él, pero ni que decir tiene que la escena punk de esas décadas también ayudo a difundir y dar a conocer (a parte de un sin fin de luchas, campañas, acciones…) a otr*s tant*s compañer*s anarquistas de otras épocas, sobre todo (de ls más conocid*s): a Emma Goldman, Errico Malatesta, Piotr Kropotkin, Voltairine de Cleyre… El Punk y los Fanzines fueron una especie de escuela formativa revolucionaria.

En la década de los ‘10 la “industria del papel alternativo” empieza a menguar por el auge digital. Ya no se mueven ni la mitad de los fanzines de antes y la difusión en papel cae cada año en picado. Las “sub luchas” sobre salud mental y el naturismo, y sobre todo el ecologismo radical y aún más el movimiento LGBT emergen con inusitada fuerza y sigue habiendo mucho trigo que moler. La gente demanda información por otros canales y l*s punks empiezan a crear blogs en internet con las mismas finalidades y características que los fanzines, con la salvedad que no puedes llevarlo contigo para leértelo donde te plazca y se pierde la magia del intercambio mano a mano.

Estamos ya en pleno siglo XXI y a veces un* cree que se encuentra en una distopía, en muy poco tiempo ha cambiado todo mucho, y se puede ver a anarquistas que votan, polític*s que entran en la cárcel, nazis que ocupan, punks en macrofestivales comerciales, feministas en las instituciones, el veganismo en los supermercados, personas LGTBIQA+ en orgullos capitalistas, una copia barata de “nuestra ropa llena de rotos y pordiosera” por el eterno uso y creada por nosotr*s mism*s –por la cual nos maldecían en la escuela y nos echaban de casa– vendiéndose a granel en las grandes superficies textiles, futbolistas de élite y demás seres de la gran farándula social y mediática luciendo crestas, personas racializadas en la derecha más rancia, la palabra “libertario” usurpada por l*s nuev*s despotas elegid*s democráticamente, rebeldes que su contribución a las convocatorias se basa en dar un “me gusta” en las redes sociales… El sistema se moldea, se transforma, lo recupera todo, nos venden progreso pero solo siembran miseria, juegan muy bien sus cartas para seguir aplastándonos hasta la asfixia si no entramos en su nauseabundo juego.

En el imaginario de las generaciones punks aquí descritas, la década de los años 20 es sinónimo de fotografías y cine en blanco y negro, la Unión Soviética, las insurrecciones libertarias y la Rebelión de Kronstadt como antecedentes de la revolución anarquista del 36…, pero para las generaciones de hoy, la década de los 20 es sinónimo de “aquí y ahora”. Nuevas luchas entran a engrosar el movimiento contestatario: contra el capacitismo, la gordofobia… El menosprecio a la juventud acusándola de pasotismo y llamándoles ignorantes, egoístas y estúpid*s casi a la cara es desolador, cuando no se dan cuenta que si el mundo de ahora es más mierda que el de antes, algo tendrán de culpa ls adult*s, que estuvo en nuestras manos el cambiarlo o por lo menos mantenerlo menos malo, que no toda la culpa tiene que recaer como una losa sobre la juventud, qué tal y como está el temario ahora mismo, como se decía en nuestros años de mozalbetes “no les llega ni para el donut”.

¿Las generaciones aquí descritas vamos a tratar a las generaciones de ahora igual de mal que como nos trataron a nosotr*s? L*s punks no hacen eso, l*s anarquistas no hacen eso. Está muy feo. Pensemos en los errores cometidos y el porqué se ha llegado a la situación en la que nos hayamos. Traspasemos nuestra sabiduría a la juventud de hoy como otr*s lo hicieron antes con nosotr*s: con respeto, con amor, con armonía. No hay que esperar que nadie nos dé nada, y mucho menos el estado. El estado lo único que nos tiene que dar es asco.

Y al final, cuando casi se cumplen 50 años de la eclosión mundial del Punk, 90 años de la primera edición en castellano de las “Obras Completas” y el 150 aniversario de la muerte de Bakunin, una cuadrilla de punks se junta para que no pasara más tiempo para que volvieran a estar en la calle. Contactan con Frank Mintz, la persona, sin lugar a dudas, más preparada para esta tarea y ya un punk imperdible más del colectivo, para editar con su inestimable ayuda, esta vez sí, todos los volúmenes de las “Obras Completas”, que abarcan un total de 8 tomos.

No nos equivocamos en absoluto al afirmar que la inmensa mayoría de esas generaciones, sobre todo la juventud de finales de los 70 hasta finales de los 2000, dio/dimos a conocer/conocimos a Mijail Bakunin gracias al Punk, y a la difusión que realizaron/realizamos todas esas ratas punks diseminadas de norte a sur y de este a oeste, escribiendo y/o editando y/o distribuyendo cientos y cientos de fanzines.

Larga vida al Punk.
Larga vida a Mijail Bakunin

Zésar Axeitos

* * *

Epilogo al Tomo 8 de las Obras Completas de Mijail Bakunin.