Emma Goldman. Anarquista sin complejos.

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En un anhelo casi desesperado, Emma Goldman, se apresura a dilucidar el autentico significado de aquel “monstruo negro empeñado en engullirse todo”: el Anarquismo. Atropellándose las palabras para, en la urgencia de su contexto, convencer al “hombre”, dice ella, de que la única vía para la emancipación total es el anarquismo.

“Debe consistir en una asociación voluntaria de producción y distribución, gradualmente desarrolladas dentro de un comunismo libertario, el mejor medio de producir con el menor gasto de energía humana”.

Emma es apasionada, rebelde, la voz que habla es la de la experiencia, no es una erudita ni una intelectual ni mucho menos un portento. Emma es una Misérable, una niña misérable, que con solo 15 años escapa de un matrimonio forzoso para instalarse, no definitivamente, en EEUU.

El acontecimiento de Haymarket en 1886, que dio origen al 1º de Mayo y el incipiente crecimiento de la lucha de clases con la llegada masiva de inmigrantes europeos después de la 1ª Comuna de París, que trajo consigo los pensamientos y posicionamientos de la conciencia de clase, animó a una joven Emma Goldman a unirse al movimiento anarquista. Su propia condición de obrera y mujer la llevan a convertirse en una activista incansable el resto de su vida.

Conoció la cárcel por primera vez siendo acusada de agitadora en las revueltas contra la crisis económica de 1893.

Su primer encierro duró dos años. Más tarde en 1901 fue injustamente acusada junto con nueve personas de participar en la confabulación del asesinato del presidente McKinley.

Por tercera vez en 1916 por difundir un manifiesto en favor de la anticoncepción. Y otros dos años de cárcel la esperan en 1917 por conspirar contra la ley que obligaba a realizar el servicio militar. Su frecuente paso por la cárcel se convirtió en lo que ella denominaría la academia, pues fue allí, en aquellos encierros, donde Emma forjó su pensamiento y cultivó su ansiado ser por la emancipación humana.

Para entonces ya se había convertido en una de las “mujeres más peligrosas de América”, acusada de conspiradora, antipatriota, ácrata irredenta y, como no podía ser de otra forma, prostituta, dada su “pionera” defensa del amor libre, el control de la natalidad y su falta de prejuicios sexuales y rechazo al machismo.

Tras su último encierro fue deportada junto a Berkman (su incondicional compañero). Lo que sería un martirio se convirtió en la posibilidad de participar en la sublevación anarquista de Kronstadt. En un primer momento apoyó a los bolcheviques, pero la represión política, la burocracia y los trabajos forzados que siguieron a la Revolución de Octubre contribuyeron, en gran medida, a cambiar las ideas de Emma y muchos otr*s anarquistas. Después de una enorme desilusión con la revolución Bolchevique emigró, paso por Inglaterra, Francia, e ilusionada de nuevo con la España Revolucionaria, colabora desde Londres y llega hasta el mismo Madrid para ver de primera mano la evolución de dicha revolución. Finalmente se instaló en Canadá. Emma Goldman murió en 1940 en la ciudad de Toronto mientras hacía campaña en apoyo a l*s refugiad*s español*s de la guerra civil. Fue enterrada en el cementerio Waldheim de Chicago, donde también yacen los cinco mártires de Chicago y la anarquista Voltairine de Cleyre.

Emma fue en una potente oradora de mítines por todo EE.UU., y una partícipe entusiasta de la lucha proletaria, siempre partidaria de la acción directa e, incluso, de la “propaganda por el hecho”. Fue una escritora prolífica, escribió panfletos y un sinnúmero de artículos sobre una amplia gama de temas. Autora de seis libros, incluyendo una autobiografía, “Viviendo mi vida”, editada en 1931. La mayoría de sus artículos fueron publicados en la revista Mother Earth, siendo Emma una de las cofundadoras.

Leer los escritos de Emma Goldman resulta más que un viaje a su época, nos desvela una corriente que en aquel tiempo era parte orgánica de la lucha de los explotados. Leer a Emma es asignatura obligada, y aun hoy, puede inspirar el frágil sueño de un mundo emancipado, liberado del cinismo, de la hipocresía.

En su escritura a Emma no le va bien el adorno, pues el dolor no se mitiga con ningún ropaje estrafalario. Su escritura no da vueltas en la retórica, más bien se mantiene descarnada, directa, llana. Se entreve la indignación de quien se siente señalada como “vándalo” y escapa de ello demostrando una y otra vez que solo el enfrentamiento directo contra el poder, el capital y el estado podrá dar vía libre a la emancipación. Pero nada de ello es posible si no se está con la gente, con el pueblo. Nada de ello es posible en la ignorancia, había que decir alto y claro cuales eran los postulados anarquistas, había que concienciarse, que unirse y ponerse de acuerdo. Esto sin lugar a duda era lo más urgente para Emma, y de esa urgencia por expandir el discurso y mantener una relación directa con el proletariado surge la casi desesperada necesidad de expresarse en su máxima crudeza.

Las Hipókritas.

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Introducción al libro «Anarquismo: Lo que realmente significa» de Emma Goldman.

Si deseas más información sobre el libro: https://editorialimperdible.com/2016/12/16/nueva-edicion-anarquismo-lo-que-ralmente-significa-emma-goldman/