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Miguel Bakunin, muerto hace 150 años, sigue vivo y nuestro. -Reseña «Obras Completas» en el periódico ‘Rojo y negro’ nº 413.

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Miguel Bakunin, muerto hace 150 años, sigue vivo y nuestro.

Publicar una nueva traducción de Bakunin (1814-1876) en 8 tomos, como lo acabo de hacer para la Editorial Imperdible, no es una novedad en sí. La novedad es seguir a Bakunin, abarcando la totalidad de los esfuerzos revolucionarios para Francia en francés y para Rusia en ruso, estando él en Suiza para Francia y para España o Italia o Rusia, año tras año, con llamamientos, folletos, libros, cartas, encuentros y charlas.

No se trata de idealizar a nadie, al contrario. Se debe decir y escribir que Bakunin fue antisemita, como Marx, pero de modo idiota («Miguel Bakunin autor de una caricatura de Miguel Bakunin» tomo 3). También, es preciso afirmar que ser socialista científico fue ficticio para Carlos Marx («Carlos Marx autor de una caricatura de Carlos Marx» tomo 2).

Bakunin se dedicó al movimiento de los trabajadores a partir del momento en que se definió anarquista y sindicalista, o sea de 1866 hasta su muerte el 1° de julio de 1876. ¿Qué defendía?

«Un obrero no tiene necesidad de gran preparación intelectual para llegar a ser miembro de la sección corporativa que representa su oficio. Es ya miembro antes de que se dé cuenta. De ello, de un modo enteramente natural.

Lo que debe saber primero es que se desloma y se agota trabajando, y que ese trabajo que lo mata, bastando apenas para alimentar a su familia para renovar pobremente sus fuerzas gastadas, enriquece a su patrono, y que, por consiguiente, este es su explotador despiadado, su opresor incansable, su enemigo, su amo, al que el obrero no debe otra cosa que el odio y la rebelión del esclavo, excepto concederle más tarde, una vez que haya vencido, la justicia y la fraternidad del hombre libre. Debe saber también, cosa que no es difícil de comprender, que de quedar solo, se hace impotente contra su amo y que, para no dejarse aplastar por él, debe asociarse desde el principio con sus compañeros de taller, sean como sean, serles fiel en todas las luchas que se promuevan en el taller contra ese amo».

Y luego de la solidaridad sindical antipatronal, ¿qué hacemos? ¿adónde vamos? Vamos a «la fundación de un mundo social nuevo, basado únicamente sobre el trabajo emancipado, y que se crea por sí mismo, sobre las ruinas del mundo antiguo, por la organización y por la federación libre de las asociaciones obreras liberadas del yugo, tanto económico como político, de las clases privilegiadas» (tomo 7, pp.244, 249).

Esta justificación del sindicalismo no basta, Bakunin nos ha dejado otra herencia esencial:

«[…] inicié desde el año 1868, época de mi ingreso en la Internacional, en Ginebra, una cruzada contra el mismo principio de autoridad1, y empecé a predicar en público la abolición de los Estados, la abolición de todos los gobiernos, de cuanto se llama dominación, tutela2, poder, incluida evidentemente la supuesta revolucionaria y provisional, que los jacobinos de la Internacional, discípulos o no discípulos de Marx, nos recomiendan como un medio de transición absolutamente necesario, eso pretenden, para consolidar y organizar la victoria del proletariado. Siempre pensé y pienso hoy en día más que nunca que esa dictadura, resurrección encubierta del Estado, nunca podrá producir otro efecto que paralizar y matar la vitalidad misma y la potencia de la revolución popular»3. Basta pensar en Unión Soviética y su influencia en la Rusia actual, para ver que Bakunin intuyó perfectamente que la autoridad, el capitalismo puede resistir y subsistir en el día a día, sea cual sea la etiqueta que se dé, religiosa estricta (Irán), democracia transparente (Francia, EE.UU.).

Y como 2026 nos recuerda 1936, se ve que la lucidez de Bakunin sirvió a los cenetistas para criticar durante la guerra civil. El periódico de la Columna de Hierro, Línea de Fuego, 4 de noviembre de 1936: «Se está hablando, y precisamente por los que no lo efectúan, con una repetición machacona, del sacrificio de todos nosotros, del ahorro y de la intensificación de la producción […]. No consiste el fascismo, en el sentido lato y amplio de la palabra, en los signos, las maneras de proceder de los regímenes que se denominan como tales, sino que su área de acción, su terreno de práctica es mucho más amplio y extenso que el que está demarcado por los Hitler, por los Mussolini o por los Franco; es la autoridad bajo sus diferentes formas y manifestaciones la que da origen y es la génesis del fascismo».

Bakunin nos ayuda a entender nuestro entorno, nuestra sociedad.

Frank Mintz

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1 «No me conformo con consultar con una única autoridad de especialista, consulto con varios otros.

Comparo las opiniones y elijo la que me parece más justa. Pero no reconozco ninguna autoridad como infalible, […] no tengo una fe absoluta en nadie. Semejante fe sería fatal a mi razón, a mi libertad», tomo 5, p. 170.

2 Para Bakunin, la «tutela» es la opresión: «¿Qué es el Estado? Es la organización histórica de los principios de autoridad y tutela, divinos y humanos, ejercidos sobre las masas populares ya sea en nombre de una religión cualquiera, ya sea en nombre de la inteligencia […] a expensas de millones de trabajadores». Obras completas. Tomo 2 Bakunin anarquista 1867-1869, [1868] p. 251.

3 Tomo 8, pp. 112-113. Anselmo Lorenzo 1841-1914, uno de los artífices del sindicalismo español. Conoció personalmente a Marx y luego a Bakunin. Siguió siempre el ideal libertario siendo un colaborador de Francisco Ferrer Guardia. Tradujo El hombre y la tierra de Élisée Reclus, La gran revolución 1789-1793 de Pedro Kropotkin. Publicó El proletariado militante.

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Extraído del periódico Rojo y negro nº 413, VI Época.
Publicación Mensual Anarcosindicalista – CGT.
Madrid, Julio-agosto 2026, pág. 9.